Tips para encontrar empleo siendo emigrante

Por: Enrique Vasquez

La primera pregunta que se hace todo inmigrante, desde mucho antes de salir de su país de origen, es “¿de qué voy a vivir?”. Para quienes llegan a tierras desconocidas es tan importante tener un empleo que les permita generar ingresos; que algunas veces el miedo a ser encarcelado o deportado queda opacado por el terror a quedarse sin dinero.

Tomando en cuenta lo anterior, les voy a dar algunos tips que podrían ser de utilidad para quienes están planificando dar el paso de emigrar, o para aquellos que luego de elegir el sitio para emigrar, dieron el paso y acaban de arribar a su lugar de destino y no consiguen trabajo.

Ante todo debemos diferenciar entre dos tipos de estatus: “con papeles” y “sin papeles”.

El que tiene papeles ya ha avanzado muchísimo en el camino de la búsqueda de trabajo en el extranjero, porque tiene la potestad de exigir mejores condiciones, conseguir un empleo en su área o profesión y lograr sortear la barrera más común entre los empleadores: la legalidad.

Si no tienes los papeles, es otra historia. Trabajar sin permiso de trabajo es ilegal. Tus posibilidades de encontrar empleo en lo que quieras se reducen drásticamente y te tocará “agarrar lo que haya”, generalmente con horarios muy fuertes y sueldos bajísimos y siempre con la espada de Damocles pendiendo sobre ti porque en cualquier momento podría aparecer Migración y bueno, ahí sí que se te va a complicar la vida, ya que te podrían encarcelar, multar o deportar.

Esto te interesa: Guía para abrir una cuenta bancaria sin comisiones en Madrid

Ahora bien, teniendo la clara la diferencia entre un estatus y otro; es probable que desde que llegaste al país que te abrió las puertas, estés pagando vivienda, luz, agua, gas, transporte público, teléfono, comida, entre otras cosas. Si estás con tu familia la cosa se pone más dura aún (y, por supuesto, más estresante) ya que en un lugar que no conoces, sin ningún tipo de seguridad, sin amigos que te tiendan la mano, sin saber realmente cómo funcionan y cuánto cuestan las cosas; al menos al principio verás como el poquito o mucho dinero que traías ahorrado comienza a reducirse a toda velocidad, hecho que te pondrá al borde de la desesperación si no consigues un empleo rápidamente.

Entonces, antes de perder las esperanzas, debes tomar en cuenta lo siguiente:

  • Nadie (o casi nadie) te conoce, por lo que estás de último en las opciones a elegir.
  • Normalmente los empleadores (especialmente si son nacionales) suelen preferir a un nacional antes que a un extranjero.

Tomando en cuenta lo anterior, es necesario que dejes el ego y los títulos a un lado. Si tu situación es urgente y no consigues nada que te guste, toma lo que haya. Los inmigrantes no estamos para ponernos a exigir (al menos no al principio). Entiende que “el ingeniero”, “el doctor”, “el licenciado”, “el magister”; quedaron atrás. Aquí, por lo menos mientras conoces y te adaptas, sólo eres “el extranjero”, o incluso “el extranjero sin papeles” así que, aunque pueda parecerte muy duro, olvídate de posiciones, de exigencias, de estatus a los que estabas acostumbrado y agarra el empleo que te den.

Por eso, si por tu mente pasan cosas como “yo no estudié cinco años para ahora tener que servir mesas”, o “yo en mi país tenía una oficina con vista al mar, ni piensen que voy a lavar platos en un restaurant” o, a lo mejor, “yo soy una persona respetada y con un nombre que cuidar, jamás trabajaría cargando cajas”; lo ideal es que no salgas de tu país a menos que sea una empresa quien te lleve a otro sitio y ya tengas un trabajo asegurado al llegar, porque de lo contrario puedes sentirte muy frustrado.

Por supuesto que a nadie le gusta perder su estatus profesional o personal y, obviamente, no es lo que deseo que le suceda a nadie; pero cuando uno emigra tiene que estar dispuesto a volver a comerse las verdes para poder comerse las maduras. Es decir, todo lo que un nuevo comienzo implica, con lo bueno y lo malo. Insisto: no se trata de emigrar pensando que solo vas a buscar trabajo en una tienda; pero si conseguir el trabajo de tus sueños se tarda más de lo que tenías previsto, debes estar dispuesto a ganarte la vida de otra manera, mientras tanto.

Tomar un empleo en el que te van a, literalmente, “explotar” mientras te pagan una miseria, no significa que tendrás que quedarte allí toda la vida. Significa que ya hay un ingreso y que, con ese respiro, ahora es cuando más tienes que buscar algo mejor porque, sí, se comienza desde abajo, pero eso no quiere decir que debas conformarte con eso. Sigue buscando, continúa tocando puertas, conociendo gente, preguntando y sopesando opciones.

El truco a la hora de buscar trabajo cuando eres inmigrante se reduce a esto:

  • No tener pena para trabajar.
  • Siempre seguir buscando un trabajo mejor.
  • Entender que es un sacrificio temporal.
  • Mantener el ánimo en todo momento.

Así que, para resumir, recuerda que al principio estás en un período transitorio donde debes hacer lo que sea necesario para sobrevivir (claro, tampoco es que te estoy diciendo que vayas a ponerte a robar o a cometer otro tipo de crímenes), pero de ti depende que eso cambie o se mantenga igual.

Pero recuerda que también es posible mejorar los ingresos de tu familia sin dejar de hacer lo que haces actualmente, si quieres más información entra en www.yoemprendo.net

Es importante fijarte una meta, una fecha para que tanto consciente como inconscientemente sepas que esa situación de inestabilidad no será para siempre. Asígnate una meta realista, planifica muy bien tus finanzas y ten mano de hierro con ellas; enfócate en esa meta, repítela todos los días y trabaja por ella… ¡verás que antes que te des cuenta estarás en la situación que soñaste cuando decidiste emigrar!

Y recuerda, como dicen en mi tierra, pa’ tras ni pa’ coger impulso.

Dejar un comentario